

Mala compañera és la nostalgia. Recuerdo que, en mis visitas a El Campello ó hacia Busot y Aigues, en el tramo que hoy cruza la autopista y se encuentran las cocheras del TRAM, existia un pinar con unos arboles más que centenarios que daba gloria parar y contemplar el paisaje. Hoy solo queda la nostalgia de aquellos años vividos y la perdida irremediable en aras del progreso de lo que hoy seria y no és. Un entorno paradisiaco que se ha echado a perder. Merenderos improvisados de amantes de la naturaleza que también han perdido su espacio.-
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