


Este revuelo de la sustracción de cables electricos para su posterior venta no és cosa nueva ni de ahora. Ya en el año 2.006 y en pleno barrio de José Antonio, se procedió a la quema de cables de cobre en las chimeneas sitas en ese terreno anexo y que hoy se convertirán en nuevas viviendas. Eran dos gitanillos y no los pillaron gracias a sus carreras como galgos.-
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