Hay gran cantidad de accidentes que se producen de la manera más tonta que uno se puede imaginar. La buena señora solo pretendia ir a la compra habitual del Mercado Central y sentada en el banco de la parada del autobus, de repente el cristal de la marquesina se desprende é impacta sobre su cabeza. La buena señora no daba credito a lo sucedido y su suerte solo fué un pequeño corte en el cuero cabelludo.-
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