Me pregunto hasta que punto existe la desidia por conservar lo nuestro, el patrimonio de la ciudad. En esa finca, mal vivian drogatas de ambos sexos y se ejercia la prostitución. Llegó un momento que, se tapiaron sus entradas pero, volvieron a los mismo. Al dia de hoy sigue la calamidad de una finca donde todo lo construido hasta ahora eran viñedos y plantas ornamentales. Se dijo de hacer, ¡ hacer qué! y se dijo. Todo a quedado igual ó peor.
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